Narra Mar:
Es sábado
Me estaba vistiendo, cuando sonó el timbre. Mi hermana salió disparada de su habitación para abrir la puerta. Las dos sabíamos quien estaba detrás de ella, y su grito me lo dejó aún mas claro. Decidí vestirme rápido para no hacerle esperar.
Al verme bajar las escaleras, Niall se apartó de mi hermana, quien le estaba matando a base de fotografías y autógrafos para sus amigas.
-Adiós Niall!- chillo ella cuando nos marchamos.
-Tu hermana no se parece a ti. – dijo él
Fuimos directos hacía la tienda de los regalos. Era muy grande. Allí vendían desde globos hasta los objetos más extraños posibles.
-Vamos a ver...- dijo Niall por si mismo.
-Podríamos decorar la casa con globos- le dije.
Niall me miró y asintió con la cabeza.
-Si, es sencillo, pero quedara bien.
Cogí un paquete de globos de colores, y otro con algunos dibujos animados y las puse en la cesta que Niall llevaba en la mano. En el estante del lado habían paquetes de de silbatos. Cada uno contenía doce y Niall cogió dos paquetes.
-Quanta gente va a venir?-pregunté con curiosidad.
-Aún no lo sé muy bien...- se puso a contar con los dedos de la mano- Los chicos y yo. Cinco. Ariadna y sus mejores amigas serán diez. Ya vamos quince. James -me miró levantando una ceja- su novio, y el resto de novios de las amigas serán ocho, no todas tienes. Veintitrés. Vosotras cuatro, tus amigas, veintisiete. - cogió otro paquete y lo tiró en la cesta. -Veintitrés. Vosotras cuatro, tus amigas, veintisiete. - cogió otro paquete y lo tiró en la cesta.
-Emm... nosotras también estamos invitadas? -pregunté alucinando.
-Claro! Pero que pregunta es esa Mar? Ya sé que solo nos conocemos de un día, pero aún así puedo sentir confianza. Sé que vosotras no sois como el resto de las chicas. Esa fiesta sin vosotras no sería nada. -Me miro con unos ojos de cachorrito que me dejaron sin aliento- Además, me estas ayudando mucho a organizarla.
"O dios mío!, voy a ir a la fiesta de la hermana de Niall Horan!" fue lo único que pensé. A lo mejor no era tan distinta a las otras. La única diferencia era que yo no lo decía en voz alta y chillando.
La cesta se iba llenando a medida que íbamos pasando los estantes.
Cuando pasamos para pagar, la cajera le pidió un autógrafo.
-Tienes surte jovencita- me dijo cuando Niall ya había pagado la compra.
Sí, yo me sentía la chica más afortunada del mundo entero. Estar al lado de Niall me hacía sentir más especial.
Después nos fuimos a desayunar en Chocolate & Bizcochos. Al entrar, supe con certeza que aquél seria el lugar de mis amigas y los cinco chicos.
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